El dolor siempre encontrará la forma de sobrevolar tu vida, pero convertirte en su hogar es una decisión enteramente tuya. No tienes el poder de callar las tormentas ni de esquivar los días grises, pues las penas, como aves errantes, cruzan el cielo de cualquiera sin pedir permiso. Sin embargo, una visita pasajera jamás equivale a una estancia definitiva. Si las alimentas con tu apego, echarán raíces; si las observas sin aferrarte, seguirán de largo. Deja que la tristeza pase por tu mente como una sombra momentánea, pero jamás le prestes tus manos para construir su nido.
Juan Manuel Sayago
Sobre los pensamientos negativos…

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